Colección: Pinturas
Pintar es para mí una forma de escuchar. Una conversación íntima con la materia, donde el color, las texturas y las veladuras van revelando caminos que no siempre conozco al empezar. Trabajo desde la intuición, dejando que la superficie respire, que los pigmentos se mezclen, se repelan, se encuentren. Cada obra nace de un proceso lento, casi ritual, en el que la mano y la mirada buscan equilibrio, tensión y verdad.
Me interesa la huella: aquello que queda cuando el gesto ya ha pasado. Las capas que se superponen, los rastros que asoman, las imperfecciones que se convierten en lenguaje. Mis pinturas hablan de lo orgánico, de lo que se transforma, de lo que permanece. No buscan representar, sino evocar; no describen, sino sugieren.
Son paisajes interiores. Fragmentos de emoción, de memoria, de silencio. Obras que invitan a detenerse, a mirar despacio, a dejar que la textura y el color hagan su propio recorrido en quien las contempla